jueves, 17 de marzo de 2011

La política en República Dominicana. Miki vs Papá

Escribir sobre política y sus políticos es un gran riesgo. Entonces para comenzar quiero pedir permiso y por qué no disculpas a politólogos, historiadores, sociólogos dominicanos y al propio pueblo dominicano, que además de conocer de baseball, es experto de expertos en política, por meterme en estos temas.

Pero como es un asunto que está presente todo el día, todos los días de nuestras vidas y que no deja de ser escabroso, complicado, hasta cierto punto extraño, poco comprensible y además medio divertido; me encanta.

El pueblo dominicano está marcado por las actividades políticas. Los 365 días del año, entre fiestas y días feriados, celebraciones religiosas, baseball y un poco de trabajo, la vida se ve dirigida, a veces condicionada o afectada por la política y los políticos.

Siempre hay que elegir a alguien: senadores, síndicos, presidentes, ministros, dirigentes de uno u otro partido, etc., lo que matiza cada vida que se vive. Las elecciones presidenciales son cada 4 años, en un país que tiene dos partidos fuertes, un tercero, histórico, menos fuerte hoy y un grupo de pequeñitos partidos que pasan más tiempo con la nariz dentro del agua que respirando y que en realidad sólo sirven para realizar alianzas, a veces con el mejor postor, a la hora de decidir los que se quedan, los que llegan nuevos y los que se van.

Hoy se están calentando los motores y con ellos calentándonos nosotros, para las próximas elecciones presidenciales del 2012. Con un Presidente del Gobierno que a su vez es el Presidente del Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), conocidos como peledeístas, los morados o más recientemente por los come solos, apelando a la característica de que sólo reparten entre ellos mismos los beneficios del poder, que lleva casi 8 años consecutivos dirigiendo los destinos de la nación, después de haber sido presidente también en el período 1996 – 2000 y por el Partido Revolucionario Dominicano, (PRD), reconocidos por los blancos o perredeístas, como grupo de mayor oposición.

Como curiosidad que resulta además paradójica, es que ambos partidos fueron creados por la misma persona en diferentes momentos de su vida. Primero fundó y militó en uno y cuando se cansó de esto y descubrió que ya no respondía a sus intereses, lo decretó muerto y sencillamente se creó otro. ¿Imagino que no sea por falta de creatividad del resto de los políticos? Por lo que tanto perredeístas como peledeístas rinden culto a la misma persona fundadora, que por suerte es de las figuras históricas más grandes que ha dado ésta isla, al menos después que llegaron los españoles, y así no descarto la genialidad de uno que otro aborigen.

Ahora estamos metidos, y digo estamos, porque es muy difícil escapar de las noticias, los comentarios, los carteles, los anuncios, la propaganda para exaltar a una u otra persona, en la recién pasada Convención Interna del PRD. La idea era seleccionar a base de votos “libres” a la persona que pueda representar al partido en las próximas elecciones del 2012, para competir por la presidencia del gobierno, o sea, quitarle a los come solos el poder, para pasarlo a otros que no dejan de comer, quizás lo hagan más, pero que practican aquella frase tan reconocidas por los cubanos en las muchas veces mal explicada historia nacional de, “El Tiburón se baña pero salpica”, utilizada popularmente para definir el mandato del presidente José Miguel Gómez, entre los años 1909-1913.

En dicha convención las figuras fueron dos. El multimillonario Miguel Vargas Maldonado, “Miki el que resuelve”, actual presidente del PRD, que carga en sus hombros el haber perdido en sus aspiraciones de llegar a ser el presidente del gobierno en las elecciones pasadas e Hipólito Mejía, “Papá”, imagino que también multimillonario, expresidente de la República, que dirigió los destinos del país en el período 2000 – 2004, al que la memoria dominicana recuerda, sino como el peor, como uno de los peores presidentes que ha tenido este país en toda su historia republicana.

Pues resulta que, Miki y Papá, a los que yo suponía amigos, pues durante el gobierno del segundo, el primero ocupó el cargo, para nada despreciable, de Ministro de Obras Públicas, hoy se están casi matando para ver cuál de los dos es la figura que el PRD promueve para enfrentar a “El León”, Leonel Fernández, actual presidente del gobierno.

Para mí, que solo soy un apasionado pasivo de estos temas, digo pasivo porque todavía no me ha dado por pararme en una esquina o en un colmado a discutir sobre política, teniendo en cuenta la reputación, no dudosa, sino mala de Hipólito, me era más entendible que Miguel saliera ganador en la pasada votación. Muchos dominicanos, no por creer que la figura fuera mejor, sino sencillamente porque al menos era una nueva opción, no quemada antes, pensaron lo mismo.

Sin embargo, para asombro de muchos, terminada la votación y terminadas también unas que otras quejas, que se esperaban y existen siempre, Hipólito, no solo le ganó a Miguel, sino que le ganó por una buena diferencia.

De ahí mi asombro. En mis “encuestas” y conversaciones con dominicanos amigos, ubicados en diferentes sectores económicos y sociales, la idea de que ganara Hipólito era fatal. Tiene tan mala reputación, ganada por la gran crisis que dejó al salir del poder, que nadie apostaba a que la gente votara por él.

Si consideramos Wikipedia como un sitio de referencia, para este caso neutral, transcribo lo que aparece como reseña de lo que fueron los cuatro años de gobierno de Hipólito Mejía, lo que me parece más que suficiente para entender.

“Durante su gobierno el país fue afectado por una de las peores crisis económicas en su historia, generada por la quiebra de los tres bancos comerciales más importantes del país y las consecuentes medidas tomadas para enfrentar la crisis, lo que generó un deterioro progresivo de los indicadores económicos del país que trajo como consecuencia altas tasas de inflación, devaluación de la moneda y aumento de la pobreza local”

Con ésta fama, bien ganada, parecía imposible que pudiera aventajar a su opositor, que, aunque es cierto que participó del mismo gobierno, hoy parece haber madurado como político y por lo menos, no aparece registrado en Wikipedia como el causante del gran desastre.

Pues no, la gente del PRD y parte de los ciudadanos que se unieron a la votación, se les olvidó y sacaron a Hipólito. Es cierto, el haber sido presidente del país, manejar a muchas personas e instituciones, le da peso, pero, qué hay de la memoria histórica, qué pasó con todos aquellos, parece que muchos, que se afectaron por la crisis que se generó y mal manejó, qué pasa con los pobres, que se convirtieron en más pobres y que hoy todavía “disfrutan”, como se disfruta un cáncer terminal, de esa categoría. ¿A todos se les olvidó? Tenía mucha razón el viejo Cosme, abuelo de mi mujer, cuando decía que la política era una puta, que hoy se acuesta con un hombre y mañana con otro.

Lamentablemente, los pueblos pobres, no sólo son pobres económicamente, sino que la pobreza, como si fuera comején que destruye de adentro hacia afuera, llega a taladrar la capacidad de pensar, discernir y tomar decisiones. ¿Qué decir de los otros, los que no son pobres, ni de dinero, ni de instrucción, y ponen a jugar sus intereses personales, embadurnados de palabras patrióticas?

A muchos por igual, pobres y ricos, para nada les interesa el futuro de la República Dominicana, sencillamente están tratando de que se vayan los “come solos”, no para arreglar el asunto, sino para que los que los sustituyan, Miguel, Hipólito, pudiera ser Napoleón, Stalin o el mismísimo Hitler, si estuvieran vivos, o quizás cualquiera de las 11 mil vírgenes que regresara a la vida terrenal, saquen el dinero a la calle, sin importar el concepto, dejen correr los negocios ilícitos, resquebrajen las leyes, etc.

Es lamentable, pero es así. Como dice mi vecina, amiga y hermana, la gran pedriatra cubana María Antonia Gómez, para todos nosotros sencillamente Mayi, con ese carácter extremadamente jocoso que la caracteriza, incluso en los momentos más difíciles, “se verán horrores”.

viernes, 11 de marzo de 2011

Cólera. Dominicanos, haitianos y los demás

El periódico Diario Libre, del sábado 5 de marzo del 2011 publica una nota que define que ya suman 500 los afectados por cólera en Rep. Dominic.,pero que sólo han ocurrido 4 muertes por esta causa.

Esto, aunque lamentable por las muertes, es bueno. Evidencia, en medio del pequeño reguero que tenemos, el esfuerzo que se ha hecho para controlar dicha enfermedad. Mayor esfuerzo han demostrado algunas instituciones y personalidades de gobierno para que las noticias sobre el cólera, los afectados y muertos en República Dominicana no llegue a convertirse en “gran noticia” y de esa forma evitar a todo costo que el turismo internacional, en sus viajes por el Caribe, se aleje de este destino.

En Haití la historia es otra. Después del terremoto de enero del pasado año, en el mes de octubre del 2010, reapareció la enfermedad que se había erradicado, según las autoridades haitianas, desde hacía más de 100 años, aparentemente por una cepa procedente de Asia. Las cifras oficiales que se publican son alarmantes. El número de afectados es de 157 mil 321 personas, de ellas 3 mil 485 han fallecido. En realidad, el número no deja de ser más que todo un aproximado, pues personas que viajan con frecuencia a ese país, haitianos residentes en Dominicana y alguna que otra autoridad de ambos gobiernos han declarado que no existen en Haití hoy mismo, mecanismos e instituciones que puedan dar fe exacta de lo que pasa, por lo que el número de afectados y muertos puede ser mayor, en la misma medida que no se sabe y no se controla exactamente ni a los que nacen.

Para los que nacimos en Cuba en estos 50 últimos años, o al menos para mí y los que me rodearon, el cólera era una enfermedad de los libros de historia. No dudo que también de vez en cuando existiera uno que otro caso en nuestra isla. Quizás extranjeros que viajaban a Cuba como estudiantes, trabajadores, exiliados políticos con otro nombre y cubierta, protegidos por el gobierno cubano, y por qué no, turistas o cubanos que estuvieron metidos en los últimos confines del mundo, como militares, médicos, asesores y quién sabe qué otra cosa. Pero por la poca información extraoficial, o sea, de amigos o familiares, que muchas veces era la mejor información oficial que circuló durante muchos años, es más que evidente que existió un control para este tipo de enfermedad y muchas otras parecidas, lo que evitó que se convirtiera en la epidemia que presenciamos hoy en Haití.

El cólera es un padecimiento cuyos orígenes en la humanidad no están definidos exactamente. Algunos dicen que existen escritos antiguos que la mencionan en China, India y la Grecia Clásica y que puede ser la llamada peste negra que produjo la muerte a gran parte de la población mundial en el siglo XIV. Otros dicen que la enfermedad a que se refieren los antiguos escritos chinos, no es exactamente el cólera de que se habla hoy, sino un conjunto de enfermedades agudas gastrointestinales, que el origen de la que tenemos hoy se encuentra en India, descrita en una piedra en un templo en la época de Alejandro Magno, julio 356 a.C. – junio 323 a. C.

Venga de donde venga y sea más vieja a más joven, el cólera es una enfermedad aguda, diarreica, provocada por la bacteria Vibrio cholerae, la cual se manifiesta como una infección intestinal y que si no se coge a tiempo, termina matando en un período relativamente corto al que la posee, aunque al parecer es bastante fácil de controlar si se toman determinadas medidas higiénicas y los afectados tienen un mínimo de cuidado médico y algunas medicinas, para nada complicadas de tener.

Entonces el cólera y llega a mí, con dos aristas bien diferenciadas.

El constante reclamo y recordatorio de mis familiares y amigos de: “trata de no comer en la calle”, “prohibida las ensaladas verdes fuera de la casa”, “no tomes agua de la que venden en los semáforos”, y el clásico y repetido hasta la saciedad de, “lávate las manos, lávate las manos”, que se ha convertido en algo sobredimensionado, tratando de garantizará que no nos entre el cólera por esta vía. Entonces tendremos mayores problemas, pues dentro de muy poco nos quedaremos sin dedos, como consecuencia de tanto jabón.

Luego, el tema cólera, ha puesto en el candelero, una vez más, la problemática que tienen estos dos pueblos desde hace muchos años, me refiero a la presencia haitiana de forma creciente y sin control en República Dominicana y las diferentes variantes que esto desata. Posiciones que van desde los grupos de personas y algunas instituciones que mantienen la idea de que hay que ayudar a Haití y sus ciudadanos, hasta los más extremistas que plantean que la mejor solución es recoger a todos los haitianos, enviarlos para su tierra natal y cerrar absolutamente la frontera para que no regresen nunca más.

Gran problema, pues los haitianos tienen una gran presencia en la sociedad y sobre todo en determinantes actividades económicas dominicanas. La presencia se mantiene en la agricultura, en magnitudes no calculadas en la construcción de las torres de apartamentos y plazas comerciales de todo el país, en cada esquina como vendedores de frutas, jugos, emparedados, llenando los semáforos como limpiadores de vidrios de los autos o simplemente pidiendo dinero por su “agradable” presencia, también en algún que otro trabajo doméstico, increíblemente muchas veces en casa de los mismos que se oponen a que estén aquí, trabajando en las partes traseras de los negocios que venden comida y ahora como custodios o serenos en casi todos los edificios construidos o a medio construir. En resumen, los haitianos, mujeres y hombres, nos venden las frutas que comemos, nos construyen las casas que habitamos, siembran y cosechan los productos agrícolas, y más importante, nos cuidan nuestros autos, nuestros apartamento y a nosotros mismos mientras dormimos. Gran hipocresía de aquellos que se niegan a aceptar su presencia y por qué no, hasta su importancia para algunas labores económicas y de seguridad, pero bueno la hipocresía es una de las formas de vida en esta parte de la isla.

Lo cierto es que lo que comenzó con “algunos haitianos” se ha convertido hoy en miles de haitianos y cada vez más, que trabajan o sencillamente deambulan por las calles, no quitándoles el trabajo a las nacidos aquí, sino sencillamente ocupando cada espacio vacío dejado por aquellos que se niegan a trabajar en actividades duras o a cobrar lo poco que los empresarios, más que explotadores, pagan.

Los haitianos hoy, quiéranlo o no, forman parte indisoluble de la sociedad dominicana y por lo que veo, esto seguirá aumentando. Recuerdo que me llamó enormemente la atención cuando fui de Barahona a Polo, ver en un pueblo que se llama Cabral, la casi inexistencia de dominicanos. Todas las personas que estaban en la calle ese día, que eran muchas y que evidentemente tenían poco que hacer, eran haitianos, hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, de todas las edades.

El problema se hace eterno. No creo que puedan devolverlos a todos. Hay haitianos que por el tiempo que llevan aquí o sus posibles “padrinos” son tan residentes legales como yo, la frontera entre los dos países se ha convertido en una de las mayores fuentes de enriquecimiento ilegal a partir del tráfico de personas, controlado en parte, parece ser incluso, por algunos militares, la frontera tiene muchos lugares no controlables, espacios que propician el paso sin control, a pesar del aparente rechazo que existe a los haitianos, hay empresarios que les convienen, por lo poco que exigen y lo poco que necesitan para vivir y lo poco que se les paga por su trabajo.

Deseemos entonces que se controle al menos el cólera y que no aparezca otra enfermedad mayor, que pueda pasar por la frontera y con esto poner en crisis no solo a Haití, sino también a la República Dominicana y con esto a haitianos, dominicanos y a todos los demás.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Sabina vs Arjona, Aliem vs Jennifer






Escribiré hoy sobre un tema del cual reconozco que domino muy poco. Sencillamente no es el tipo de música que me gusta y escucho diariamente, pero como lo ocurrido me llamó la atención, me divirtió y hasta cierto punto me hizo aprender, lo cuento a mis amigos y con esto dejo abierto el tema.

El pasado 4 de diciembre, casi a media noche, nos reunimos un grupo de amigos cubanos, los de siempre, en el apartamento de Eduardo y Arelis. Éramos 14 adultos y un niño dormido y como casi siempre a los pocos minutos, teníamos abierto varios temas de “suma importancia”, donde todos participábamos a la misma vez e increíblemente no solo nos manteníamos al tanto, sino que éramos capaces de aportar nuevas ideas. Forma de comunicación que tal vez nos caracteriza a los cubanos y me arriesgo a asegurar esto, porque por momentos hemos tenido la presencia de personas de otras nacionalidades latinoamericanas y siempre ha resultado que, no entienden, se quedan atrás, no pueden seguir el ritmo o hilo de la conversación o manifiestan que no saben cómo podemos establecer como algo tan sencillo tal forma de comunicación y muchos menos entienden cómo podemos entendernos tan bien en medio de gritos, ironías, chistes de doble sentido, burlas, comidas, bebidas, bailes, etc.

Dentro de los temas abiertos, uno fue acaparando la atención de todos por la fuerza con que se estaban expresando los criterios. La música del español Joaquín Sabina y la del guatemalteco Ricardo Arjona. ¿Cuál es el mejor?, ¿Arjona imita a Sabina?

Las ideas se fueron organizando y llegaron a emanar de lo que pronto se convirtió en dos bandos bien diferenciados. Un grupo, encabezado por mi hija Jennifer, defendía a Arjona apasionadamente. Sus textos, su forma de cantar, la crudeza y valentía con que trata algunos temas sociales, su aparente compromiso. El otro, con Aliem al frente, que para defender a Sabina, mantenía el criterio de que el cantautor guatemalteco lo imitaba y que existían estudios que demostraban que Sabina sacaba un disco y a los pocos años, a veces 2 o a veces 10, Arjona sacaba un disco utilizando frases similares o tal vez muy parecidas a las del cantante español y que por lo tanto no era más que un “gran copiador aprovechado”.

Como dije a principios de este artículo, para nada tengo elementos sólidos como para discutir sobre este tema, pero como de discutir se trataba y me divierte, me incorporé, más que todo para echar leña al fuego. Me hubiera hecho falta mi amigo hijo el Chino, hoy en Portugal, amplio conocedor del tema Arjona o mi amiga hermana Normita, hoy en México, admiradora de Sabina desde que éramos muy jóvenes o quizás hubiera sido peor, pues la pasión con que conozco defienden sus ideas, nos hubiera llevado no a un intercambio jovial, sino sencillamente a casi una guerra.

Es justo decir que aunque respeto a los dos cantantes y debo reconocer que tienen una muy sólida obra, no soporto a Sabina. Su cara, sus textos, su voz y la forma en que canta me resultan desagradables y para colmo conozco que por tiempos ha estado enemistado con Serrat, que es evidentemente otra cosa, entonces ha estado enemistado conmigo, por lo que si tengo que soportar a alguno de los dos, prefiero mil veces a Arjona, al final no se ha metido con nadie que admiro y quiero.

La jornada terminó como siempre con besos y abrazos y en ésta ocasión la promesa de Aliem de enviar por correo la información donde se compara la obra de los dos cantantes. En efecto y sin demora, al día siguiente teníamos varios correos con este tema, lo que me hizo pensar que no éramos los únicos entretenidos en debatir sobre la originalidad de ambas figuras. La intención de elevar nuestra cultura me parecía válida.

El o los autores escogen frases que aparecen en las canciones de Arjona y las hacen coincidir con otras que años antes ha escrito Sabina para sus canciones. Las leí y declaro que no veo tal similitud en la mayor parte de ellas, salvo que a veces mencionan o escriben sobre el amanecer, el amor, el fuego, la tristeza, el olvido, etc. , palabras o temas que son extremadamente comunes en los poetas y tan antiguas como el propio ser humano. Me parece más que todo una gran fuerza o “cañona”, no de Aliem, sino de los llamados expertos a la hora de comparar tratando de demeritar a una de las partes, sin valorar siquiera la posible influencia que puede haber tenido o tener Sabina en la música de Arjona, lo que sería no un fraude, sino sencillamente un aspecto positivo.

Aquí dejo entonces algunas de las comparaciones para que cada lector pueda sacar sus conclusiones. Entre las cosas que se dicen es que Arjona también imita a Bono, el cantante lider del grupo U2, sencillamente por ponerse unos lentes de sol parecidos a los que el cantante irlandés ha utilizado en algunos momentos. Qué locura o que pocas cosas serias para decir.

Chino y Normita, por favor, ayúdenme con esto, si fuera sobre Steve Perry otra historia sería.

Año

Canción

Frase

1

J. Sabina

1992

Peor para el Sol

“Vivo justo detrás de la esquina
no me acuerdo si tengo marido
si me quitas con arte el vestido
te invito al champan...”

R. Arjona

1994

Historia del taxi

“Me dijo doble en la esquina iremos hasta mi casa

después de un par de tequilas veremos qué pasa
para que describir lo que hicimos en la alfombra
si basta para resumir que le besé hasta la sombra"

2

J. Sabina

1987

Así estoy yo sin ti

"Solo como un poeta en el aeropuerto"

R. Arjona

1993

Solo

"Solo como Octavio Paz en una disco de moda"

3

J. Sabina

1984

Calle Melancolía

"Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama"

R. Arjona

1994

Realmente no estoy tan solo

"Me tomo un café con tu ausencia

y le enciendo un cigarro a la nostalgia
le doy un beso en el cuello
a tu espacio vacío"

4

J. Sabina

1994

Incluso en estos tiempos

"y aunque quiera olvidar no se me olvida que no puedo olvidarte"

R. Arjona

1998

Olvidarte

"Olvidarte es recordar que es imposible"

5

J. Sabina

1996

Y sin embargo

“Y el Lunes al café del desayuno vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio el pan de cada día"

R. Arjona

1999

Monotonía

"Amanece de nuevo el día
otra vez a recomenzar
sabes que será aburrido
monótono y desabrido
te llevas un pan a la boca
y tal vez un poco de leche"





martes, 16 de noviembre de 2010

La Paradoja Mecánica

El fenómeno de las comunicaciones modernas e internet. Acabo de enviar mi artículo anterior sobre el tema del efecto óptico que aparentemente sucede en algunas carreteras, ejemplo en República Dominicana y en España y el gran Tío Migue, matemático, desde Miami, me envía la información que explica el tema. De madreeeeeeeeeeeee, esto hubiera demorado muchísimo tiempo en años anteriores. Para los interesados aquí les va. Yo prometo cambiar de tema, reconozco que esto no es mi fuerte. JAJAJAJAJA

La Paradoja Mecánica

Elfenómeno consiste en que, si tenemos un bícono rígido y un plano inclinado en forma de cuña, también rígido, como los de la figura, y los colocamos tal y como se muestra en ella comprobamos que, aparentemente contra la ley de la gravedad, el bícono ascenderá por el plano inclinado en vez de bajar por él.

Como ya veremos más adelante este fenómeno tiene una explicación dentro del contexto de la mecánica del sólido rígido.

Realicemos un análisis de los elementos de esta experiencia.

Los elementos

El bicono

El sólido que llamaremos bícono está constituido por dos conos simples unidos por su base. Al tratarse de un cuerpo geométrico podemos afirmar que su centro de masas o centro de gravedad coincide con su centro geométrico, que en esta caso se encontrará en la intersección del plano formado por las bases de los supuestos conos simples y el eje que recorre el bícono de vértice a vértice.

El Plano Inclinado

El plano inclinado por el que rueda el bícono no es un plano inclinado clásico. Más bien lo podríamos definir como una cuña hueca, es decir los contornos de una cuña. Es importante aquí diferenciar dos ángulos distintos: el primero, que llamaremos de abertura, será el ángulo con el que convergen los dos listones; el segundo, que llamaremos de inclinación es el ángulo que forman los cantos de los listones con la horizontal.

El Fenómeno

Al colocar el bícono en la parte más baja del plano inclinado podemos afirmar que tendrá una cierta energía potencial gravitatoria, al estar su centro de masas a una cierta altura del suelo (supongamos el cero de energía potencial gravitatoria en la base del plano inclinado o suelo). El cuerpo tenderá pues a realizar un desplazamiento que disminuya esa energía potencial, un movimiento que haga descender su centro de masas. Pues bien, imaginemos que el bícono lo tenemos sobre una cuña como la anterior pero cuyo ángulo de inclinación sea nulo. No resulta difícil imaginar que el bícono tenderá a moverse hacia la parte más abierta de la cuña, para quedar apoyado por su parte más cercana a los vértices y así disminuir la altura de su centro de masas. Pues bien, si ahora ponemos una cuña cuyo ángulo de inclinación sea pequeño el fenómeno será el mismo, el bícono tenderá a rodar hacia la parte más abierta de la cuña, disminuyendo así la altura de su centro de masas. Si realizamos diferentes medidas de la altura del centro de masas durante su movimiento comprobamos que dichas medidas son cada vez menores.

Como vemos el fenómeno va a depender sobre todo de los ángulos, tanto de abertura, de inclinación, como el ángulo del propio bícono, teniendo que:

· Si el ángulo de inclinación superase un cierto valor, el bícono no se movería (si mantenemos los otros ángulos constantes).

· Si el ángulo de abertura fuera nulo (pensemos en dos listones paralelos) el bícono no se movería.

· Si el ángulo del bícono fuera un ángulo llano (pensemos en una varilla o en un cilindro), no se movería.

Vemos pues que esta paradoja no es más que eso, una realidad engañosa, pero que encuentra una explicación dentro del contexto de la mecánica del sólido rígido.

Ilusión óptica de una carretera con pendiente ascendente en donde un coche la "sube" solo

A raíz de escribir mi último artículo sobre el llamado “polo de Polo”, del cual reconozco no saber más nada que los cuentos de amigos y mi experiencia en el viaje que hice al lugar, me ha llegado por correo esta información que a continuación reproduzco textualmente. El autor, parece ser un español que se llama Alex, publicó este artículo el día 22 de marzo del 2007. Por lo que puedo leer concluyo que existen otros lugares en el planeta, este exactamente en España, donde se da el mismo efecto que el que describí. Entonces parece ser más que todo una ilusión óptica. Esto aclara un poco, en detrimento del orgullo barahonero, el por qué el lugar no es un punto exclusivo y de vital importancia para el estudio de los científicos.

“En ciertos puntos de la geografía española, más concretamente en algunas pendientes de carreteras se ha observado como sorprendentemente, dejando el coche en punto muerto, este asciende por la pendiente, desafiando de forma irritante a la mecánica newtoniana. Aunque midiendo la pendiente con instrumentos se haya descubierto que se trata de, en verdad, una pendiente descendente, la pregunta que se hace uno siempre es ¿cómo es posible que nuestros ojos nos den una imagen tan contraria a la realidad?, ya que en verdad dicha pendiente parece totalmente ascendente.

Ayer comentaba este hecho, conocido por muchos, con el padre de una amiga, y le dije que lo buscaría por Internet para poder darle una explicación, y aquí está la respuesta.

La cuestión que se plantea es una realidad más frecuente de lo que parece. En Ceuta hay un lugar en el que el fenómeno tiene lugar. La explicación es una ilusión óptica y es la Psicología de la Percepción la que tiene la última palabra en la explicación del funcionamiento imperfecto de los sentidos. Se pueden dar dos causas para que nuestros ojos, o más bien nuestro cerebro nos engañe.

En primer lugar puede considerarse que las líneas rectas del entorno, induzcan la confusión. Por ejemplo la existencia, formando un pequeño ángulo con la carretera, de un talud que bordee el tramo y que converge a lo lejos con ella con una pequeña inclinación hacia abajo nos puede hacer pensar que la carretera va hacia arriba.

La otra posible causa es la existencia de árboles en las laderas de los bordes de la carretera que, debido a la existencia de vientos predominantes en un determinado sentido, crezcan ligeramente inclinados respecto a la vertical en el sentido del recorrido de la carretera. Como nuestra experiencia nos dice que los arboles crecen verticales, al enderezar mentalmente estos árboles inducimos una inclinación ficticia de la carretera.

Estas son dos de las explicaciones que podemos dar al fenómeno, pero puede haber otras y habría que examinar cada caso individualmente. Pero en todo caso siempre es el entorno el que nos puede influir en la percepción.

En algunos parques de atracciones existen habitaciones en las que estas ilusiones ópticas se inducen de una forma tal que afecta incluso a nuestro sentido del equilibrio. Tienen el techo inclinado y puertas, ventanas y cuadros en las paredes deformados convenientemente.

Un ejemplo cercano a mi es el del Montasterio de Veruela, a 2 kilómetros de la bifurcación del Monasterio se puede apreciar una "bajada" pronunciada en donde el coche se te va para atrás, cuesta arriba".




sábado, 13 de noviembre de 2010

El polo de Polo.

En una de las tantas visitas a la clínica OralVital, unas veces para el asunto muelas, otras para arreglar algo que se ha roto, otras para sencillamente conversar y comer unos ricos dulces traídos de España casi al vencerse, se suscitó una de esas conversaciones que luego uno no sabe cómo, ni quién la introdujo.

El tema en cuestión fue sobre el llamado polo magnético de Polo. Yo nunca había escuchado nada al respecto, a pesar de los miles de temas nuevos que he aprendido en mis tres años dominicanos, por lo que me tocó quedarme callado.

El asunto se tornó inmediatamente peligroso, a partir de las personas que participaban. Ale, dominicano, barahonero, aseguraba la existencia de un lugar donde, una aparente fuerza magnética hace que los objetos, independientemente de su composición, ya sea plástico, metal, goma, se mueven hacia arriba en una calle que tiene una pendiente pronunciada. La Dra Marlene, no solo cubana, sino cubanísima, aseguraba que eso no podía ser real, que sencillamente no era posible.

Ale rápidamente para defender su posición, saltó a la computadora y buscó en YouTube los videos que existen sobre el particular. Yo personalmente observé, todavía sin entender mucho, los videos que muestran botellas pláticas y de cristal casi llenas de agua, que ruedan hacia arriba en un plano evidentemente inclinado, incluso automóviles apagados con el chofer fuera llave en mano, desplazándose lentamente hacia arriba.

Ale barahonero orgulloso, insistía en la veracidad del asunto. Yo asombrado. La Dra Merlene, cubanísima, parapetada en su posición, seguía asegurando categóricamente que eso no podía ser, que todos los videos de YouTube eran un montaje.

Casualmente yo debía viajar a Barahona y Polo a pocos días de la conversación y me comprometí en visitar el lugar para, primero, conocer y asegurarme personalmente que no había trucos, segundo, entender un poco la cantidad de ideas, que sin orden y muy apasionadamente se habían expuesto, tercero, para aprender y poder asegurar si es cierto o falso lo del polo magnético de Polo. La Dra. Marlene casi a gritos decía que ella también iría. Ale se mantenía callado, sólo sonreía.

Semanas después estuve en Barahona y de allí me trasladé a Polo. Por el camino pedí a mis anfitriones que me llevarán al lugar en cuestión para verlo. Ellos me dijeron que no había problemas, de todas formas tenías que parar por allí.

Cinco personas nos trasladábamos en una jeepeta Chevrolet Tahoe. Llegado el momento, después de bajar por una pendiente, la persona que dirigía la expedición y que debe haber pasado por allí miles de veces, le dijo al chofer que detuviera la jeepeta, la apagara, retirara la llave y sacara el pie del freno. La jeepeta, con todos nosotros dentro, comenzó a moverse lentamente marcha atrás, subiendo la loma que acabábamos de bajar. Así se movió 40 ó 50 metros más menos.

Yo morí de la emoción. No lo podía evitar. Lo que estaba viviendo era la mismo que había visto en los videos de YouTube. Yo estaba sentado al lado del chofer, había bajado una evidente loma, me había parado en un punto y luego motor apagado observé que la jeepeta se movía marcha atrás, subiendo una pendiente bastante inclinada.

Al no estar integrado mi grupo por algún científico, nadie pudo dar una explicación exacta y convincente del por qué ocurría esto y a mis preguntas, solo se me respondió que eso funcionaba así desde siempre.

Continuamos el viaje a Polo. Yo pensando. De regreso volvimos a pasar por el lugar. En ese momento, volví a pedir que hiciéramos el experimento. El jefe de la expedición, ahora más orgulloso, ordenó al chofer que hiciera lo mismo, o sea, apagar el auto, retirar la llave y quitar el pie del freno. La jeepeta, ahora de frente, comenzó a subir la loma lentamente, lo que me produjo de nuevo un gran asombro y hasta cierto punto emoción.

Por supuesto, tan pronto llegué a la Capital, esa misma noche, llamé a mi amiga la Dra. Marlene y le dije en apoyo a Ale, que yo no sabía el por qué y cuál o cuáles podían ser las causas, pero de que los objetos, incluyendo los autos, se movían hacia arriba, se movían. Mi amiga, ahora frente a la seguridad de mi comentario, cedió y emitió una de esas palabras que tanto dicen los dominicanos para no definir nada, incluso con su entonación característica, buenooooo.

El hecho no deja de ser llamativo y entonces para encontrar una respuesta, realicé una pequeña investigación. Busqué en internet, si el tema era tan exclusivo, debía haber información. Encontré varios textos, ninguno de una persona o institución autorizada científicamente que explicara lo que allí sucede. Solo existen escritos, pequeñas notas y referencias de puro corte turístico, que tratan de mover el interés de las personas por visitar el lugar.

Esto me llamó más la atención y me surgieron varias interrogantes. ¿Cómo puede existir un lugar tan especial y no existir investigaciones profundas que expliquen?, ¿Cómo la Academia de Ciencias, los científicos, las universidades, no han publicado nada sobre esta peculiaridad?, ¿Cómo esto no ha motivado a instituciones internacionales a presentarse y analizar?, ¿Cómo si el lugar es tan especial y diferente, no se encuentra una información oficial que ilustre definitiva y claramente de lo que allí sucede y por qué sucede?

En mi búsqueda, un amigo me comentó que hace algunos años se hizo un trabajo de corte periodístico, se llevaron allí las cámaras de la TV, pero no se concluyó en realidad nada. Entonces sólo existen especulaciones divididas en dos grandes grupos, Uno dice que la cuestión puede ser a partir de la existencia de fuerzas magnéticas o de determinadas condiciones del suelo que existen en el área. Otro asegura que es sólo un efecto óptico, o sea, que a pesar de que se siente que se está a través de una pendiente inclinada, en realidad la pendiente está al revés con relación al nivel de mar, por lo que los objetos no suben, sino que sencillamente, tal como es común, bajan.

Al final, todavía hoy, no tengo respuesta clara para el asunto, por lo que sigue siendo una gran incógnita para mí, el famoso “polo de Polo”.

Si algunos de mis lectores conocen sobre el tema, agradecería me explicara. Con solo poner en el buscador de Gloogle, polo magnético de Barahora, los interesados puedes ver en internet los videos y algunas explicaciones. Transcribo aquí una de ellas que encontré y no me aclara mucho más. Dejo a consideración del lector las conclusiones.

“Para verificar la verdadera pendiente del terreno con respecto al horizonte terrestre, utilice un vaso con agua en forma de nivel. Al colocarme en la supuesta subida verifique que el nivel del agua en el vaso indicaba inequívocamente que realmente esa subida en realidad es una bajada pero de menor pendiente que la anterior y la posterior. Al tener solamente como referencia visual los desniveles de la carretera que aparentemente forman una subida entonces se produce una ilusión óptica que logra engañarte. Adicionalmente hice varios experimentos con botellitas de vidrio con agua, pelotas de goma, etc… y estos elementos no magnéticos también “aparentemente” subían la cuesta. Mi conclusión es que realmente la única fuerza que participa es la gravitatoria que es ejercida en todos los cuerpos magnéticos y no magnéticos hacia el centro de masa terrestre. Cuando un objeto se encuentra en una superficie con pendiente la fuerza gravitatoria lo mueve hacia la parte de abajo de esta. Esto es lo que ocurre en el polo magnético dominicano de Barahona”.

martes, 9 de noviembre de 2010

Las tribulaciones de un hombre con arete.

A principios del mes de octubre pasado, asistí acompañado de mi amiga Lissette al Archivo General de la Nación con el objetivo de obtener una información para una investigación que venimos realizando. Mientras hacíamos los trámites para acceder a la Sala de Investigaciones, mi amiga reparó en un cartel, por cierto bien hecho, donde se informaba a los usuarios las condiciones exigidas para utilizar los servicios del Archivo. Me parece muy bien que se intente organizar y establecer la disciplina que se debe mantener en un lugar tan importante para cualquier país.

El cartel detallaba minuciosamente las exigencias. Entre otras, las mujeres no podían entrar con vestidos o blusas desmangados. Mi amiga comenzó a convulsionar pues tenía un vestidito blanco, juvenil, de lindo diseño, pero le faltaban las mangassssssssssss. Para solucionar su problema, que no era tal para los trabajadores del Archivo, la joven de la recepción agradablemente le sugirió al guardia que la acompañaba, que le prestara a la señora una de esas chaquetas negras de mangas largas que tienen guardadas en un closet de metal para estos casos. Los minutos que transcurrieron son dignos de dedicarles un artículo aparte. Fin del cuento, después de varios “no me lo voy a poner”, mi amiga vio desgraciado su lindo vestidito blanco, juvenil y de lindo diseño con una chaqueta negra, sucia, llena de polvo, que quién sabe cuántas personas la habían usado y que por cierto le quedaba requeté mal, pues debía ser dos o tres tallas más grande que la que ella usa. Teniendo en cuenta que es para asistir a investigadores “mal vestidos” el Archivo ha optado por prestar chaquetas XXXL.

Mientras yo me divertía enormemente presenciando la escena y lo que ella representaba para mi amiga, ella, a modo de venganza, me hizo reparar de nuevo en el cartel orientativo. Al definir el tema de los hombres y su entrada al recinto, se aclaraba que estos no podían entrar al Archivo con aretes. De la risa pasé casi al llanto. No entendía, no logro entender aún qué tiene que ver un arete o una argolla para uno poder trabajar.

Casi cuando nos marchábamos, me acerqué a la joven que atiende la Sala y le pregunté sobre el por qué de la medida del arete para los hombres. Ella evidentemente no estaba preparada para dar una respuesta a tal pregunta, quizás porque no se les había ocurrido que alguien podría preguntar tal cosa. Después de varios minutos de risa nerviosa, cara apenada y miradas al techo, primero me dejó claro que no entendía la medida pues para ella era un absurdo y luego concluyó que el jefe del Archivo era un viejo y que esa debía ser la causa de la restricción.

Caras de complicidad, agradecimientos, salida. Ya afuera, mientras fumaba, entendí. El jefe del Archivo debía ser una persona bien complicada, que dirigía aquella institución pública como si fuera su casa. Lo que me gusta y lo que no me gusta, sin tener en cuenta más nada. Esto es mío y como es mío hago lo que me da la gana. Los hombres que usan aretes o argollas no merecen existir, por tanto no pueden entrar al Archivo General de la Nación.

Sin salir completamente de mi asombro por este tema, cuando ya empezaba a recuperarme, otro incidente que involucraba a un hombre y un arete me ha hecho entender que es algo más que el capricho de un hombre mayor, quizás chapado a la antigua.

Mi hijo Jonathan de 19 años, hace dos semanas, un domingo en la mañana se puso de acuerdo con unos amigos para pasear. El lugar de encuentro para todos fue la Plaza de las Banderas al final de la Avenida 27 de Febrero. El día estaba nublado, amenazaba con llover. A los pocos minutos de haber salido de nuestro apartamento, que está a más menos 400 metros del lugar de la cita, comenzó a diluviar y desde mi balcón pronostiqué que Jonathan se empaparía, sin saber exactamente qué le podía estar ocurriendo.

Antes de comenzar a llover, Jonathan ya estaba en el lugar del encuentro y sus amigos habían llegado. Minutos después, cuenta, comenzó la lluvia, en realidad el diluvio, pues fue uno de esos días que de pronto llueve como si se fuera a caer el cielo. El grupo de jóvenes y otras personas que caminaban por la zona, se fueron a refugiar debajo de un techo que preside la entrada de las Fuerzas Armadas, sin entrar obviamente al recinto militar.

Para el asombro de todos los que allí estaban, un guardia joven, que cumplía con su trabajo en la garita de entrada, se dirigió a Jonathan y le dijo que no podía estar parado allí con aretes en las orejas, que tenía que quitárselos o abandonar el lugar. Desconcierto. Nadie entendía. Afuera llovía a cántaros, las personas estaban allí de puro paso refugiándose del aguacero y en medio de aquello, alguien reparaba en los aretes que tenía puesto un joven y hacía valer su poder, respaldado quizás en una de esas reglas absurdas, sin considerar tan siquiera el momento. Intercambio de ideas, imagino que Jonathan puso las ideas. Al final mi hijo con el impulso de sus 19 años, decidió entregar sus pertenencias a los amigos, salir del área techada y esperarlos sentado en el parque debajo del aguacero, haciendo valer su derecho a tener los aretes que quiera en este mundo que se llama, demagógicamente, libre.

Lo comenté asombrado con Lissette, dos hechos parecidos con el mismo objeto no podía ser casualidad y después de ella averiguar, su respuesta fue que Jonathan tuvo mala suerte, le tocó el guardia equivocado, de haber sido otro quizás no le hubiera dicho nada o le hubiera pedido que se tapara los aretes con el cabello.

De una forma u otra me llama enormemente la atención que se repita tanta aversión a un adorno milenario por solo estar en la oreja de un hombre. Muchos de los que vivimos en Cuba, después de tantos años de restricciones e interpretaciones en el tema social, donde lo mínimo tenía consecuencias ideológicas, pensamos, ahora confieso por error, que al llegar a uno de los lugares donde la palabra libertad y derecho se emplea casi a diario en los discursos oficialistas y también entre las personas comunes, nos libraríamos del estigma de ser evaluados por tener el pelo largo, poseer un tatuaje, usar determinado tipo de ropa, de escuchar determinada música e incluso tener uno o más objetos decorativos en las orejas.

Los dominicanos, al menos una gran parte de ellos, siguen viendo estos temas como no adecuados para el buen vivir y eso lo llevan a los centros de trabajo, estudio, etc. Tratan de aparentar ser personas modernas, actualizadas, sobre todo que viven a la par del mundo desarrollado, con Estados Unidos como referencia obligatoria, sin embargo siguen mirando y evaluando a las personas por lo externo, más que evaluando, siguen dividiendo o segmentando a las personas por objetos tan inofensivos como aretes, piercing, cadenas, etc.

Para muchos dominicanos, sobre todo los que transitan de verdad o mentira en los sectores más altos de la sociedad, puede parecer que los delincuentes del bajo mundo dominicano, siempre usan aretes y ropas extravagantes. Esto pudiera incluso ser cierto, sin embargo eso no significa que todos los que usen aretes, argollas u otros adornos sean delincuentes. Ahí la capacidad de discernir que no tienen.

Habría que ver qué pasaría si el Archivo General fuera visitado por un prestigioso y reconocido investigador norteamericano del National Geographic con un arete o argolla en una oreja. ¿Le prohibirían la entrada?, ¿Le ordenarían que se quitara el objeto de la oreja para poder investigar? Lo dudo. Habría que ver qué pasaría si de pronto un famoso general norteamericano visitara la República Dominicana y tuviera un tatuaje en una parte visible de su cuerpo. ¿Lo mirarían con mala cara y le dirían que no es digno de ser atendido?, ¿Lo enviarían de vuelta a casa por indeseable? Lo dudo.

Lo dudo porque conozco que la esposa de un funcionario diplomático norteamericano, la he visto en uno de los periódico nacionales, tiene un tatuaje en uno de sus muslos y todos los dominicanos que están fotografiados a su alrededor sonríen agradecidos de estar junto a ella. No hay nadie que tenga cara de disgusto. No hay nadie que se niegue a ser atendido o saludado por ella. No creo que alguno de los dominicanos invitados a las recepciones, los mismos quizás que sancionan o demeritan los tatuajes y las argollas para con los suyos, quizás el Director del Archivo, se niegue a ir a una glamurosa recepción en la Embajada de Estados Unidos por estar presente una mujer o un hombre tatuado o con aretes.

Todo esto me parece digno de lo real maravilloso del no agradable para mí, pero gran escritor cubano y mundial, Alejo Carpentier. Me cuentan algunos amigos dominicanos con los que he comentado sobre el tema, que ahora estamos mejor, se ha avanzado mucho. Me dicen que durante la época de Candelier como Jefe de la Policía Nacional, hace unos años atrás, los policías arrancaban violentamente los aretes y argollas en la calle a los jóvenes que las poseían. En realidad si era así, hemos avanzado mucho, mi hijo Jonathan sólo se mojó, quizás pudo darle gripe, pero conserva aún sus orejas intactas.