jueves, 26 de abril de 2012

¿LAS ACERAS SON PARA LOS PEATONES?

Las personas que caminan en República Dominicana, no deberían existir. Esto pudiera parecer una idea loca, pero es lo que siempre se me ocurre mientras camino muchas veces por el medio de las calles dominicanas, único espacio aparentemente  destinado a los peatones. No hay otro.

Esto me ha llamado la atención desde que comencé a vivir en Santo Domingo, pues vengo de un país donde desde la época colonial existen las aceras y sobre todo se mantiene la cultura de que las aceras son para que las personas caminen.

Es cierto, con el tiempo y el proceso devastador ocurrido en estos últimos 50 años, a veces esas aceras están medio desbaratadas. Una que otra obra de gobierno o particular pueden estar transitoriamente cerrando el paso. Una que otra obra que se derrumbó puede de momento obstaculizar la vía, pero en sentido general los cubanos caminamos por las aceras, o al menos sabemos que están, aunque nos de la gana de caminar por la calle.

Recuerdo las aceras de Víbora Park, mi país. Lisas para caminar, patinar, montar carriolas o chivichanas. Las aceras de la calle 10 de Octubre, sobre las cuales, a través de 10 kilómetros continuos, puedes atravesar casi toda la ciudad hasta llegar al Malecón habanero. Las famosas aceras de Centro Habana, las que muchas veces sucias, además para cuidar a los transeúntes incorporan  y cuidan casi como patrimonio los portales y las columnas de todas las construcciones que existen, lo que permite caminar y caminar, quizás atravesar la ciudad de lado a lado, siempre bajo techo. Las aceras del Vedado, anchas, organizadas, con árboles que desafiando al tiempo, la sequía y el maltrato, todavía dan sombra, las más famosas de la Ciudad de la Habana, que es más o menos decir Cuba. Dentro de las que se destacan caprichosamente las que rodean al Hotel Habana Libre y bajan por toda la calle 23, pues además de cumplir con su función para el traslado de personas, incorporan incrustadas obras de arte de los más famosos pintores y escultores de la década del 50 del siglo XX cubano.

Qué diferente es Santo Domingo. ¿Existen las aceras? Si claro en algunos lugares, pero para nada están consideradas para lo que se inventaron. Las aceras son de los edificios construidos en su límite, son de los pequeños y no tan pequeños negocios, de los dealers vendedores de automóviles y sobre todo y por encima de todo, son de las personas que tienen autos con necesidad de ser parqueados.

¿Qué tenemos los peatones? Sencilla y categóricamente nada.

Cada edificio para su construcción ha hecho con el pedazo de acera que lo preside, lo que le da la gana. Algunos se han robado la acera y han extendido el muro de su propiedad hasta lo que sería el contén o límite de la calle. Otros para facilitar la entrada de los autos de los propietarios o inquilinos, levantan  o bajan rampas de entrada desde la misma calle, por lo que el caminar se convierte en una suerte de sube y baja constante. Otros pensando en los desechos, han construido en el medio de la acera pequeñas casetas o muros para recolectar la basura, que como no se recoge con mucha frecuencia, termina derramada ocupando el pequeño espacio que dejan entre la caseta y la fachada de la edificación. Los más amorosos, motivados por la ecología y la naturaleza, pero no en las personas, han sembrado árboles en medio de las estrechas acera frente a sus casas.  Si, árboles frondosos en medio de las estrechas aceras, tal como en el campo.

Los dealers, esos si que son dueños de las aceras. Como en muchos de ellos los autos no caben dentro del espacio que tiene, sencillamente los carros son parqueados en las aceras, a veces en sentido longitudinal, pero muchas otras veces en sentido trasversal, con cierta lógica pues caben más, para lo cual dejan de la mitad hacia atrás del carro en la calle y para colmo en no pocas ocasiones ocupan con sus autos la primera senda de la calle o avenida, la que está pegada a la acera. Por lo que de momento una persona, no importa mujer u hombre, niño o anciano se ve caminando por fuera de la primera senda, o sea, literalmente por el medio de la calle. Lo que no fuera complicado a no ser por la forma agresiva y desorganizada  con que maneja una gran parte de los chóferes dominicanos.

Para colmo de males, los carros se parquean en las aceras. Siempre. La psicología de los chóferes dominicano es que nadie quiere caminar más de dos metros. Para unos por la violencia, para otros por el sol, para otros por el status, pero lo cierto es que todo el mundo quiere parquear frente por frente a la puerta de entrada del lugar donde va. Y como obviamente no caben, pues nada, a la acera, bien pegado al muro de la edificación visitada o vivida.

¿Los peatones? ¿Pero cómo …, existen peatones? Ni cuenta nos hemos dado. Este es seguro el pensamiento de la media de los dominicanos “montados”, que para mayor ironía todos ponen en sus autos calcomanía sobre Jesús, Dios, el prójimo, la solidaridad, etc.

Siempre tenemos un cuento sobre estas cosas y las compartimos con la familia, amigos y yo sobre todo con Lissette. Al trabajar juntos muchas horas y luego completar nuestra jornada laboral hablando mucho por teléfono y ella ser dominicana de Barahona,  puede darme algunas conclusiones más objetivas y algunos mensajes tranquilizadores. En realidad con Lissette no comento, sino que descargo, me fajo, peleo, me encabrono, etc. JAJAJAJAJAJAA.

Todo parece ser un proceso de mala educación social y de desorganización que se ha ido implementando en el modo “moderno” de vida dominicana. Como vivimos en una jungla, bonita pero jungla, pues entonces cada cual puede hacer lo que le venga en ganas y pobre de los “pendejos” *

Hablo con mi amigo Aliem, como es  arquitecto cubano sabe de urbanística. ¿Urbanística? Siempre me pregunta. Descargo con Lissette sobre autoridades y control. ¿Autoridades? Se burla diciéndome. En fin, no hay fin.

Los controles no parecen existir, al menos para este tema. Claro como los jefes todos andan en autos con vidrios tintados, quizás no se han dado cuenta. La policía existe, pero evidentemente no para esto. ¿Para qué existe la policía aquí entonces?

Los que construyen lo hacen a su antojo, que llega incluso a que puedan robarse un pedazo de calle, sin que se sientan obligados a respetar ningunas normas. Los que hacen negocios, sus negocios son más importantes que cualquier cosa. Y para los que parquean, lo importante es caminar lo menos posible pues el sol quema y los pone prietos o cuidar la jeepeta. Eso si hay que cuidarlo.

Lo más significativo de esto es que los que andan a pie, se quejan mientras andan a pie, pero como la máxima aspiración para el dominicano promedio además de una pistola, es tener su carrito, tan pronto se montan, hacen lo mismo. Los más pobres critican a los más ricos todo el tiempo, los acusan de muchos de los males, pero no porque quieren que las cosas cambien. No llegan ahí. Sencillamente quieren ser ricos para poder hacer y deshacer a su antojo, tal como si lo de deshacer fuera siempre la máxima pretensión.

Los que todavía andan a pie, ¿pero cómo …, todavía hay personas que insisten en andar a pie?.  JAJAJAJAJAJAJA

  

* pendejo – Palabra no muy agradable en Cuba. Se utiliza para definir a los tontos en “idioma dominicano”


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